Antes de que emprendamos juntos este maravilloso viaje en busca del “hemisferio perdido”, quisiera hacerte una pregunta: Tú que eres una persona adulta, que cuentas con una gran experiencia adquirida a lo largo de los años y que sabes muchas cosas de la vida ¿Qué quisieras ser cuándo seas niño?

Ideamos este espacio de charlas lúdicas, juegos y creatividad, para compartir con vos un horizonte que nos posibilite aprendizajes ligados al deleite de vivir profundamente la experiencia de libertad. En estos tiempos caracterizados por férreas ataduras a los horarios, pensar en nuestra libertad resulta un maravilloso desafío que se constituye en un recurso genuino para romper con las dinámicas convencionales; con nuestras etiquetas.

Pretendo que las charlas nos ayuden a “desetiquetarnos”, y al igual que cuando éramos niños, nos brinden nuevamente la oportunidad de reinventar la realidad que nos rodea de mil formas diferentes. Sabemos que el juego no es inocente, y que por el contrario, lleva consigo un mensaje que se transmite de diferentes maneras, pero si realmente queremos encontrar el verdadero camino a la libertad, entonces, debemos jugarlo.

La primera parada en nuestro viaje será: “Ajedrez para la vida”extraído de una charla que dio la talentosa ajedrecista argentina Marina Rizzo. Desde hace décadas, ha logrado llevar a la vida cotidiana las bellas enseñanzas que el juego nos brinda.

Intentaré compartir con vos su idea. De manera creativa, en ese mandala de sesenta y cuatro casillas comúnmente llamado tablero, logró que las piezas representen a los integrantes de dos equipos maravillosos donde cada jugada pueda llegar a ser una oportunidad para abrir o cerrar posibilidades futuras al resto del equipo. De alguna manera, lo que ella busca es, convertir el paradigma tradicional de la guerra, en un novedoso paradigma de la paz que busca el beneficio común.

Desde esta otra mirada, podríamos dejar de lado nuestras etiquetas, y que el aprendizaje ya no esté centrado en ganarle al otro, sino que procuraríamos girar la mirada hacia nosotros mismos aprovechando así la magia del juego-ciencia y enriqueciendo nuestras emociones, la forma de
pensar y de sentir. Nos ayudaría a tomar consciencia de que somos seres únicos e irrepetibles, capaces de trascender en los otros.

Para “desetiquetar”el juego, Marina utiliza como herramienta el pre-ajedrez. Comienza diciendo que la torre se mueve por las verticales y horizontales del tablero, por cuantas casillas quiera; y que además, esa pieza representa nuestro pensamiento lineal y lógico.
La presenta como una torre obsesionada en llegar al objetivo que es el cofre. Para lograrlo deberá capturar previamente, los cinco elementos que yacen sobre el tablero.

Comienza su recorrido comiendo al insecto, luego a la gema, sigue con el reloj de arena, luego come a la tortuga, a la flor de loto y por fin, llega al preciado cofre.

Además de los movimientos y de la captura de una pieza, quiere enseñarnos cuáles son las bases del pensamiento estratégico, es decir, dónde estoy, adónde quiero llegar, y cuál es el plan que voy a diseñar para alcanzar mi objetivo.

Preguntémonos ahora: ¿Qué pasaría si en vez ir con la torre a tomar directamente al insecto, sólo la avanzamos dos casillas por la columna? Empezaríamos a pensar en diferentes alternativas que es otro de los hábitos fantásticos a los que nos lleva el ajedrez: a parar el impulso y dejar de hacer lo primero que se nos ocurra. Para ello, la torre tiene que pensar si come primero a la tortuga o al insecto, y que si decide dirigirse directamente a la séptima casilla de la columna, tendría que pensar en cuatro variantes que incluiría al insecto, a la gema, a la tortuga o a la flor de loto.

Para hacer más apasionante su ajedrez de la vida, le agrega una pequeña historia a nuestra torre, la describe como una indomable soñadora que se la pasa haciendo muchas preguntas sobre lo que puede haber en el cofre. Hasta que de repente, alguien le dice que allí va a encontrar una clave para la última pregunta que se hizo, y que ahora nos la hace a nosotros: ¿Será posible un ajedrez en el que todos ganen?

Si fuese yo el que tuviese que responder, con la mayor sinceridad posible diría que no estoy seguro pero que me gustaría averiguarlo. Imagino que vos tendrás el mismo deseo. Si es así, te invito a que nos lanzamos a la aventura con nuestra torre. Pero atento con esta advertencia: no será nada fácil.

Tendremos que enfrentarnos a nuestros propios miedos e ignorancia comiendo al insecto, luego tendremos que seguir la ruta de nuestro corazón y tener mucha auto-confianza para seguir la búsqueda. Estaremos obligados a tomar con nuestra torre a la gema. El tiempo nos recordará que tenemos una vida preciosa y llena de oportunidades la cual no debemos malgastar en actividades insignificantes y pensamientos inútiles; a fin de evitarlo capturaremos el reloj de arena. La tortuga nos hablará de la importancia de tener paciencia y perseverancia en la conquista de nuestros sueños; y la flor de loto resaltará la necesidad de reinventarnos aún en medio de situaciones adversas. Imaginemos ahora que cuando por fin llegamos al cofre, lo abrimos y para nuestra sorpresa, nos encontramos que está vacío. Vemos que sólo hay un papelito que tiene escrito una frase: “vas por buen camino, pero antes debes comprender que es la vacuidad”.

¿Acaso todo este recorrido fue para encontrar otra buena pregunta?
Es importante recordar que Marina nos advirtió que ésta no era una torre cualquiera. Pensemos que a un niño no le da lo mismo que le digamos que la torre mueve así o así, y ya está. Al niño hay que decirle que esta torre tal vez conoció el calor de las manos de su abuelo hace muchos años atrás. Y que también su padre jugó con ella cuando era muy pequeño, y que ahora es él, quien la tiene para jugar. Desde esta nueva perspectiva podemos apreciar dos maneras muy diferentes para comprender a este maravilloso juego: únicamente desde su parte lógica o dando también rienda suelta a nuestras emociones.

Hasta aquí llegamos, es la primera parada.

Antes de continuar el viaje me gustaría hacerte una pregunta: ¿Cuál es tú forma de abordar cada acto en la vida: utilizando únicamente tus capacidades racionales o expresando también libremente tus emociones? (enviar comentarios a [email protected])